Meditar en el mercado

La verdadera práctica gestáltica ocurre en el “mercado” de la vida cotidiana: en el ruido de las relaciones, donde se activa nuestra reactividad. Meditar en el mercado es traer conciencia al instante incómodo: respirar, notar el cuerpo, observar sin juicio y reconocer la emoción y la fantasía que emergen. Ahí se entrena el músculo del darse cuenta, donde la presencia se vuelve gesto. No hace falta un retiro lejano: basta con practicar en el coche, en casa, en la pareja, en lo cotidiano. Estar presentes en lo difícil es la forma más profunda de meditación.