Autora. Carmen Benítez Méndez. Psicoterapeuta infanto/juvenil. Nº Colegiada 18932.
El inicio de curso suele ser un momento de transición intenso para niñas y niños. Después de dos meses de vacaciones, su vivencia del tiempo es muy distinta a la de los adultos: para ellos, ese paréntesis ha sido larguísimo, y volver al colegio puede sentirse como un salto enorme.
En estas etapas de cambio, lo más importante no es tanto “prepararlos para el cole”, sino sostener la relación que les da seguridad. El apego seguro es esa base a la que el niño o la niña puede volver siempre, y lo que realmente le ayuda a afrontar cualquier transición.
Cuando la seguridad está presente, el sistema exploratorio puede activarse: es el que permite que la escuela se viva como un lugar apasionante de descubrimientos, aprendizajes y vínculos nuevos. Sin embargo, es natural que en la separación aparezca cierto conflicto emocional, sobre todo a determinadas edades. Y es que separarse nunca es del todo fácil… incluso los adultos lo experimentamos en distintos momentos de la vida.
Algunas ideas para acompañar:
- Rituales de despedida breves y consistentes: una frase, un gesto o un abrazo especial antes de entrar refuerza el vínculo y les da previsibilidad.
- Pon tu energía en la relación, no en el rendimiento: lo que más calma es saber que mamá, papá o quien acompaña sigue ahí disponible emocionalmente.
- Valida el esfuerzo de adaptarse: cada comienzo requiere tiempo y merece ser reconocido.
- Recuerda que necesitan más paciencia y presencia: el ajuste puede durar días o semanas, y lo fundamental es que se sientan sostenidos.
- Inicia rituales calmantes: por ejemplo, retomar el cuento de la noche para preparar el descanso.
- Ajusta poco a poco las rutinas de la mañana: adelantar horarios de despertar o desayuno ayuda a que la transición no sea tan abrupta.
El comienzo de curso no se trata solo de mochilas y horarios, sino de cómo acompañamos a los peques a sentirse seguros/as en el mundo.